Es facil asomar la cabeza y escuchar la alegria de los grillos, para mirar basta el aliento de la noche. Mirar al suelo buscando la piel dejada en el capullo sin saber que la especie te rechaza y a los tuyos.
Las cruzada gritan la inconformidad del tiempo y la soledad crece en el jardin oculto al encuentro.
Aquellas noches que desprenden una frialdad y escalofrios retrayendo la velentia diurna. ¡Que extraña es la sensacion de las temporadas pasadas! Unas se añoran y otras se olvidan.
Las lagrimas estan guardadas en el cielo y junto a los ojos en un suelo que desean eterno, la tierra fertil ya no las necesita, pues del dolor crece la semilla que aun se quema por el sol.
¿cual es la metafora de la vida? ¿como descifrarla? ¿donde se guarda el pañuelo que limpia tu alma dia con dia? Negando mi deseo solo hallo lo que desea mi corazon y cada vez mas se consume tratando de describir el impulso incomprensible.
El cigarro suple mi caricia en tus labios pensando en algun momento.
Mirada tras mirada aun cumplo la propuesta que es mi ley incuestinable, no importa el sufrir que conlleve, ni los temores pies no hay vida sin desear a quien carga el amor.
Pues el deseo nos fuerza a amar lo que nos hara sufrir, en tal sisyuntiva no hay excusa de huida; el destino es parte del sueño de cada noche, placebo de lo inexixtente, no asi la llama que defiendo legitima.
Y aunque pecado fuera, el sentir el ansia esta en las palabras de bienvenida, en las triviales hasta en el silencio, ya que no deseo un instante de carne temblorosa sino la comunion de dos almas que se aman. Quiero saber su materia, probar el escalofrio y tragarme el suspiro que me ahoga cada noche al apagar la luz.
¿Como expresarme= Cuando en las antiguas noches negaba mis sueños de compañia pues solo fantasias intocables presenciaba pero no negare lo bello que es tenerte en mi mente aun en las horas de sueño.
Explora el exceso del miedo y la incertidumbre, cuando termines dabes que ahi estare. Soy la persona confiable con quien compartes un vinculo intimo.
Es facil asomar la cabeza y escuchar la alegria de nuestras manos que nos conocen en el tacto, caricia y deseable postura.